Una verdad sin ojos
se aferra a las palabras.
me golpean los nexos en la boca y sé
de las ratas.
Quisiera la memoria imprecisa del pez
pero me empeño en las grietas
encuentro el surco y lo recorro con los dedos.
Huelo y sé
de las ratas.
Lo tengo todo guardado,
clasificado en trazos ajenos.
Siempre fui precavida,
sufro de instinto y cielo y sé
de las ratas.
Lo sé.
Sólo espero que me abras los ojos.
Sufro de instinto y cielo y sé de las ratas.
ResponderEliminarme gusta. Preciosa.
Gio.
claro ejemplo de cómo llenar sólo con la magia de las palabras... no hace falta más que eso, pero es tan jodidamente difícil que otros lo adornamos. Tú no, sales desnuda, dejas las flores, las fanfarrias y nos muestras las entrañas sin maquillaje, tal cual laten, doliendo a los que también supimos de las ratas.....
ResponderEliminarme gusta volver a leerte tan Caos
¡Surprise! Qué bien retomarte y leerte.
ResponderEliminarBesos.
un ave fénix que no hace ruido, bien.
ResponderEliminarNo me hagas pasar estos sustos Mery, que yo quiero seguir leyéndote.
ResponderEliminarUn abrazote.
Leo
Un cambio a tiempo siempre alegra el fluir de la escritura.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho.