lunes, 4 de junio de 2012
Prefacio
Un gato juega a funambulista entre mis piernas, mientras intento contarme las certezas. Somos un par de hembras agazapadas en el silencio de otra noche sin tregua. No reconozco mi propia carne hoy, ni ayer, y tal vez nunca. Quizá falten las pinzas de tender la ropa amenazando mis pezones. Añorar la presión del metal sobre el plástico azul y la de éste sobre ese botón nacarado en saliva puede ser mi enfermedad más reciente. Quizá un porcentaje elevado del mundo no entienda mis razones pero no me importa lo más mínimo. Mi enfermedad es mía desde que la contagiaste con tu daltonismo. No sé traducir aún el ronroneo de los gatos y desconfío de su hocico en mi cabello. Sé de su instinto y el placer de atrapar cucarachas entre sus minúsculos dientes. Sé de la curiosidad por su reflejo siamés en los cristales y piedras. Sé de sus uñas haciendo surcos encima de un corazón ajeno. Aprenderé a mantenerla en mi regazo, o sobre mi clavícula, mientras sigo contando las horas, acumulando deudas.
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Plas, plas, plas!!!
ResponderEliminarMe encanta, Mery.
Besos a granel.
Leo
Réplica:
ResponderEliminarElla mira las cornisas preguntando a las respuestas y yo aprovecho para hacer equilibrios entre sus rodillas. Sigue con la duda de sentirse extranjera en su propia piel, añorando un dolor, un olor, un sabor, un amor. No comprende mis palabras todavía y me invento un idioma de caricias diferentes, un juego de instintos y de ilusiones.Tarde o temprano entenderá que el tiempo que paso sobre ella es por que quiero, porque quiere.