Animales negros sobre fondo negro (IV)
Él hace malabares con un lápiz sobre el sofá, y me trae a la memoria los juegos. Esos de trazar las líneas que simulan algo que no deja de ser vida en movimiento constante e irregular. Dejé el dolor aparte y sus ojos me incitaron de nuevo a la palabra. La precisa. Como salvajes maullamos a la madrugada. Ésta, en soledad. Adverbios de tiempo son clave para definir los fracasos. Y sé. Jugar a los juegos en los que sé que puedo perder es mucho más divertido que saberme ganadora de antemano. Volteretas en terciopelo negro y yo, a rayas sobre los muslos. Sin columnas aquí que sostengan el techo. No hay. Un cielo abierto en azoteas esperándome. O no. Qué será de la espera si no lo fuera. Si mover fichas sobre el tablero no supusiera un azote al dolor ajeno. No me rindo. La vida no me deja.
Papeles como días en blanco. A los animales los distingo por su trazo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario