martes, 22 de enero de 2013

Dicho del viento, de la fiebre

Del lat. cedĕre:
mitigarse, disminuir su fuerza


1.

Incandescente en los sueños
me duelo para decirme:

Ya.

Y me encuentro con la piel
resentida
rozando sus vibrisas.

Detiene el instante en el que me prendo,
alivia el peso y el fuego.

Se lleva de mí, le doy
el exceso de rojo
y amaina el latido.


2.


Respiramos juntos, entonces soy.

Me convierte en lecho, tierra donde acostarse,
refugio para el descanso.
Hogar.

Animal que se mueve en el instinto y sabe:

Pierdo.


3.


Es la hora. Y el tiemblo me abraza en la duda.


4.

Me dejo crecer salvaje.
En la inconsciencia y el instinto.
Dejo de domarme con las manos,
esas que imponen los límites.

Me rindo.


5.


Dicen del viento: vendaval o brisa,
yo digo intangible, sueño que se apaga.



6.

Se me olvidó
cómo se cierran los ojos
para tantear el mundo.

Dejé entrar la luz y ahora
todo es blanco.

He de pararme a mirar cómo voy a dar el primer paso.


7.

Aprendo a traducirme.

Suéltate -me dice-
Antes de que te acabes rompiendo.

3 comentarios:

  1. María...

    Qué voy a hacer si un día no te leo, eh

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  2. Preciosa, he recibido tu face...gracias infinitas. Lo único: apenas puedo conectarme, ya te contaré cuando pueda. Y por lo demás, te escribí un mail, que no sé si te llegó.

    Voy a Córdoba el 25, y creo que finalmente no podré hacer presentación en Sevilla porque no me quedan libros¡¡¡¡ saqué una tirada de 100 :(

    Así que, bueno...la última, el cierre, es en Madrid. El día 15 de Febrero (viernes) en Libertad 8. Ojalá pudierais venir.

    Un beso muy grande, mi niña.

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  3. Me he puesto al día por acá

    Me encanta este poema, María, bella.

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