Animales negros sobre fondo rojo (II)
Me crecen animales. Voy restando números a mis contornos y ellos extienden su piel.
La voz sigue susurrando desde el centro y yo me alimento de silencios para no escuchar. Y soy consciente. Me falta la noche mayúscula, el sobresalto. Toda mi fortuna se quedó prendida en tu lengua. Quise marcar territorio a golpe de colmillo pero el dolor es siempre efímero y frágil. Yo que me creía inmensa. Tan amplia y evidente y tú...
Se resiente el cuerpo de tanta nada y lo castigo. Me resto también los vicios y me canso el alma. Ellos me piden ventanas abiertas y yo con el nudo los dejo escapar. Animal que intento domesticar y no me rindo. Él me pide a maullidos la libertad que no tengo. Otras veces no lo entiendo, me habla con sus ojos amarillos y no sé traducir su lenguaje.
Sostengo sus patas entre mis dedos mientras dormimos, acerco mi piel a sus vibrisas para que se quede mi olor en sus centros, que no se olvide que yo lo acogí en mi regazo, también de noche.
A veces soy hogar. Otras, sólo un lugar donde cobijarse a pasar la noche. A los animales los mantengo con mi aliento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario