domingo, 21 de octubre de 2012

XVI

Animales negros sobre fondo rojo (III)


Animales se refugian del agua. No me quedan palabras para explicar este otoño que agita las cortinas después de un verano inmenso que acabó en horizonte. Tiemblo de frío y me convierto en aprendiz de mis centros. Voy tomando la fuerza de una voz que me corrige la postura y me refresca lo que ya sabía sobre anatomía cotidiana.

Soy dolor. De ese que se pega a los huesos. De ese que me recuerda que la humedad cala en las estaciones de lluvia. Donde crecen las tormentas. Recupero aquella sensación, perros masticando mis rótulas. Y ya no tengo quince años. Sigo cometiendo los mismos pecados. Casi olvidé. Pero me vino el sueño. Volvió la enfermedad.

Retumbas en mí. Hay mañanas que recreo tu boca antes de abrir los ojos siquiera. Bruxismo. Fui consciente de tu cuerpo en aquel instante de tiempo sin relojes. Quiero volver allí. La orilla roja donde el mundo quedaba fuera. La piel que rompió el cristal. Roce de escamas.

Dibujaste tan sólo una S de más en aquella canción que sólo he oído en mi propia voz. Ahora guardo cadenas de amuletos suspendidos. No me aprisionan, forman parte de mí.

Yo también soy un animal. Un animal sin nombre, se me olvidó en tu boca. A los animales los mantengo en el sonido de tu eco.

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