Animales negros sobre fondo negro (X)
Apoya su cuerpo en mi dolor. Siento el peso y todo el calor de la sangre que hierve. La vibración del ronroneo, que ahora es constante y casi acompasado. Mi animal está en celo y no puedo calmarlo. Mira curioso tras las ventanas enrejadas, como sabiendo que otra hembra le espera ahí fuera. Pero se conforma con quedarse tumbado en mi espalda, sobre mis hombros heridos. Siento el vientre caliente y sus patas clavadas a mis clavículas.
Me viene a la cabeza tu animal. Aquel que abrigaba mis días de invierno. También era negro y suave. Sin embargo, estaba muerto. Me regalaste un animal muerto para cubrirme del frío. Ahora tengo uno vivo que me deshace la memoria. Y no me recuerda a ti. Aunque pudiera su silueta ser un eco de tu cuerpo.
Me empapa de sudor este agosto sin brisa. Me devuelve el trazo que perdí en tus días. Me enseña a convivir sin la prisa y aprenderme en una suavidad sin estrenar. Despacio, nos sabemos mutuamente.
Qué sería de nosotros dos sin esta anatomía cotidiana. Qué haríamos si no supiéramos los nombres, y no conociéramos el instinto. A los animales los distingo entre el desorden.
AY.
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