Animales negros sobre fondo negro (XI)
Mis animales no consuelan el llanto. Se quedan ahí, donde puedo sentirlos, pero no se acercan. Me dejan llorar mis lágrimas, revolcarme entre los miedos. Pagar mis lutos. Me escuchan gemir y revolverme, me observan secarme las lágrimas con el dorso de la mano. Pero sin tacto. No acarician con su hocico mis deshechos. Se mantienen cerca, pero al margen.
Mis animales saben que no tienen la fuerza suficiente para sostenerme. Quizá ni yo misma la tenga, todavía. Pero saben que algún día me crecerán tanto las manos que podré, por mí misma, levantar mi propio peso.
Y ahora, en este vacío intenso, el de después de la lluvia, encuentro la paz. Una paz efímera, es cierto. Y aún así necesaria.
Todo lo acumulado se ha ido, o al menos, queda diluido en el agua. A los animales los distingo incluso en la distancia.
a c u a r e l a s
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(te encontré)