jueves, 19 de diciembre de 2013

La que seré contigo

No la conozco aún.

Una vez me pareció verla de lejos, el viento levantándole la falda, mientras le temblaban las piernas al caminar a medio metro de tus escamas. Siempre fuiste un pez fuera del agua y ella...

La nombrabas sirena y sin embargo, tenía las piernas como columnas griegas, y los pies a diez centímetros del suelo. Y caminaba, casi segura de sí misma y de ti. Pero el mundo...siempre el mundo, no le permitió arrancarse la piel y mostrarse salvaje, como el animal que es, sin domesticar, maleducada. Y se sintió pequeña, cuando la nombraste enorme, desbordándose de sus propios límites.

Dime que alguna vez tendremos el mar que nos debemos. Donde podremos por una vez, respirar.

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