Me crecen animales por las comisuras,
escapan labio abajo y me recorren
como si fueran el mar que me guardo.
Desbordándome.
Difusa y sin límites,
se me olvida la memoria
y la rabia
Me dejo ir,
me llevan bajo las yemas de sus dedos
y todo lo que tengo
es un espacio de niebla,
mi propia voz
y sus ojos.
He visto esa película. Al final ella se fuga con un ladrón de diamantes. Ya era hora que escribieras. Que te arañaras. Que te que te. Corto y cierro.
ResponderEliminarPD: ¿Todavía estás ahí?
Ay, Billy! Ya era hora sí, y espero que siga siéndolo.
EliminarEstoy ahí, sí. Sigo. Te beso.
No te me vistas de ángel de la guarda, ni de caballero andante.
ResponderEliminarÁngel de la guarda: me faltan alas y aptitudes. Caballero andante: ni por asomo. Escudero: sí, tuyo.